La Copa en low definition

Por Carlos Kutscher 


Hace no muchos meses, el continente fútbol veía con asombro (o no tanto) como los máximos dirigentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol caían como moscas en la investigación que el FBI sigue liderando para desenmarañar la red de corrupción y fraude asociada al fútbol. En esos días se canceló y se confirmó la realización de la Copa América Centenario tantas veces como Sergio Jadue dijo que era inocente. Esos meses pasaron con alta presencia de los amigos de Nicolás Leoz en las portadas de los diarios en el mundo. Finalmente se tomó la decisión de que la Copa se jugara, irónicamente en el país que tiene a la señora FIFA contra la pared  y Chile saldrá a la cancha el próximo lunes a las 22:00 hrs  por Canal 13… en baja definición.

Quedan pocos días para el debut y el último ensayo tuvo lugar ayer miércoles en San Diego contra la selección absoluta de México, y lo mostrado por la Roja de Pizzi tuvo luces y sombras. Una defensa mucho más ordenada que en el partido contra Jamaica, gracias a eso Toselli sólo tuvo un disparo que contener, fue un cabezazo de Chicharito Hernández minutos antes de que él mismo batiera al portero de la Universidad Católica cuando el partido se iba.

El medio campo ganó mucho en recuperación y creación con el tridente formado por Marcelo Díaz, Charles Aránguiz y Arturo Vidal. Sin duda ellos tres serán claves en lo que pueda conseguir la selección en este torneo. Los mediocampistas pudieron contener los embates de los norteamericanos y ordenar al equipo, impidiendo que Alexis se retrasara tanto para armar juego  y dejar el ataque despoblado al momento de cerrar las jugadas. Lo del 23 del Bayern Munich fue de otro nivel. Al parecer, el “hambre de ser campeón” que recita ante los medios no es sólo para la galería, y lo demostró en cada recuperación de balón, sin guardarse algo para lo que viene. El Rey Arturo lo da todo en cada juego y sólo tiene en la cabeza llevar otra copa para las vitrinas del recién inaugurado Museo de la Roja en Santiago.

El frente del ataque nacional tuvo varios actores ayer en Estados Unidos. Salieron a la cancha Alexis Sánchez, Edson Puch y Nicolás Castillo; luego ingresaron Eduardo Vargas, Fabián Orellana y Mauricio Pinilla. Ninguno marcó. Las ocasiones de gol fueron muchas, desde los dos minutos de juego cuando Puch puso la pelota cerca del vertical izquierdo mexicano, y una larga lista de casi casi que dejaron unos cuantos gritos de gol atorados en las gargantas chilenas en el estadio y en los hogares de quienes tratábamos de verlo en las muy malas transmisiones de Mega y de Fox Sports Chile.

El problema de Chile es la baja definición. La falta de gol que viene desde el período del cesante ilustrado de Casilda, y que se ha mantenido gracias al desgaste propio de los jugadores en las ligas europeas que acaban de terminar. Esperamos confiados en que el Niño Maravilla se ilumine, que Puch demuestre que no es un invento, que Orellana sume un nuevo gol histórico, que Vargas logre mostrarse para poder salir de Alemania y que a Pinilla le quede al menos un balón flotando y así poder clavar la chilena prometida (No es la Coté López, no sean tontos)