Un Chile sin recambio

Un partido extraño, con dudas y claramente complejo desde su génesis, ya que con Inglaterra hubo bajas muy importantes que hoy nos recuerdan los temores que antes ya habíamos planteado

Un partido extraño, con dudas y claramente complejo desde su génesis, ya que con Inglaterra hubo bajas muy importantes que hoy nos recuerdan los temores que antes ya habíamos planteado, en relación al recambio que existe en la banca, y los jugadores indiscutidos de nuestra selección.

Ciertamente la lesión tempranera de Díaz, y el gol en los primeros minutos de Brasil, complicaron aún más, la ya, compleja situación de Chile, un pequeño exceso de conducción de Sánchez  y un desajuste en el juego comprensible por estas razones, se fueron aclarando con la incorporación de Valdivia, la cual se vio reflejada en una mejoría en la recuperación del balón y algunas leves aproximaciones al arco rival.

Sabemos que a Brasil, no le gusta que le quiten el balón, y generalmente lo recuperan con faltas groseras, cosa que repercute en los jugadores más hábiles de nuestra selección, si bien la Roja logró equilibrar el juego con mayor control, no reflejo esto, con jugadas claras de gol en los primeros 45 minutos, esto de la mano de cierta imprecisión de Valdivia, quien recuperó el mediocampo para Chile, pero no lograba acertar la jugada precisa,  aun así, quedaba esa sensación, que el resultado se encontraba a la mano para revertirlo.

Chile en un segundo tiempo poco claro, sin profundidad por las bandas un juego demasiado centralizado, a merced de la velocidad y extremado vértigo imprimido por Brasil, quien si bien no es la verde amárela del jogo bonito, es extremadamente táctico y rápido a la hora de salir a buscar recompensa al arco rival, por lo demás debemos convenir, que en ese hermoso país los jugadores de exquisita técnica y derroche de habilidad, sobran.

Chile se veía sin ideas, a ratos aguantando casi de manera estoica en otros momentos, recuperaba el balón y equilibraba en mitad de cancha controlando con toque corto y poca profundidad, en eso estábamos cuando Eduardo Vargas, uno que está acostumbrado a marcarle a los cariocas, saca un tiro del sombrero mágico, y deja estático a Julio César, quien me queda la sensación, se jugaba por un tiro colocado a su ángulo superior izquierdo, el cual esta vez fue variado por Vargas a un rincón bajo.

La Roja se fue a parar atrás, cosa que es anti natura, para los equipos de Sampaoli, esto claramente de la mano de una presión incesante de Brasil, que al verse empatado, fue a buscar, con dinámica, rapidez, toque de primera y una precisión en el pase de primera, que es solo exclusividad de los cariocas.

Han sido dos partidos muy importantes los cuales nos han puesto dura tarea, para mejorar muchos aspectos, debemos poner énfasis en los jugadores de reemplazo, hoy ha quedado más claro aún, que Chile no tiene tanto donde echar mano y eso es preocupante, por lo demás debemos ser claros en que la cita mundial propone llevar a los mejores y ciertamente hay jugadores como Beausejour y Fernández que hasta hoy, no tienen su boleto seguro.

Brasil siempre es y será candidato, pero el día de hoy queda la sensación que es la carta fija para quedarse con la copa, su dinámica, velocidad, táctica, y extremada jerarquía han puesto sobre la mesa las cartas credenciales para aquello, Chile deberá trabajar duro, y estas dos fueron excelentes pruebas para medirnos.