Un romántico viajero que perdió el rumbo

Es a estas alturas de perogrullo mencionar que Universidad de Chile, luego de la partida de Jorge Luis Sampaoli, no ha logrado enmendar el rumbo.

Es a estas alturas de perogrullo mencionar que Universidad de Chile, luego de la partida de Jorge Luis Sampaoli, no ha logrado enmendar el rumbo, la dirigencia azul muy lejos de buscar un técnico con pergaminos a la altura del casildense, se refugió en la enigmática consigna de buscar un técnico, que trabajara bajo el sistema Bielsa; situación que puede ser factible en algunos estrategas, lo cual no significa necesariamente que jueguen de esta manera tan atractiva.

En el caso puntual de Darío Franco, este claramente trabajaba bajo el sistema Bielsa/Sampaoli, pero su planteamiento a la hora de jugar no se acercaba necesariamente al sistema de estos dos técnicos, su juego era significativamente más lento, sin tanto vértigo a ratos aburrido para lo exhibido por el cuadro laico en campeonatos anteriores, las bandas eran mucho menos explotadas, su incanzable toque hacia los lados le quitaba sorpresa y ese acoso, que llenó de elogios a nivel internacional a los azules dirigidos por Sampaoli se había extinguido.

Cuando el pueblo azul pensaba que las cosas mejorarían, con la salida de Franco y los fuertes rumores, que su sucesor sería, nada más ni nada menos que Gerardo Martino, quien venía precedido de una tremenda campaña con la selección paraguaya y su reciente campañón con Newell”s Old Boys en Copa Libertadores 2013, desarrollando un gran sistema táctico, dinámica, vértigo y un sinfín de virtudes que finalmente lo pusieron en la vitrina de un grande mundial, como el Barcelona.

En eso estaba el conjunto universitario, cuando llegó la sorpresa e incredulidad, quien finalmente sería el sucesor de Franco, era el polémico Marco Antonio Figueroa, quien solo presenta en su curriculum de técnico, un campeonato con Everton y una final perdida con Universidad Católica, muy poco, para ponerse el buzo azul, además de esto, un historial de innumerables polémicas en todos los clubes donde lo tocó dirigir.

Claramente, la dirigencia azul se había equivocado, y esto ha quedado de manifiesto en estos últimos meses, Figueroa nunca ha dado con el equipo, ha cambiado infinidad de veces la formación, no tiene manejo con el grupo, menos con la prensa, ha perdido la identidad de este equipo con un agravante, nunca ha entregado respaldo a los juveniles, quienes son el futuro azul, a diferencia del técnico de su archirrival, quien logró con muy poco darle una identidad a su equipo, apostando a los de casa y la experiencia; Marco Antonio Figueroa, ha culpado a quien se le ha puesto por delante, incurriendo en faltas de códigos y faltas de respeto con sus propios jugadores, muchos de ellos provenientes de clubes con muchos pergaminos.

Llegó el momento que este romántico viajero retome el rumbo, ese que no debió perder, ese que lo encumbraba a hacer desaparecer a su archirrival en la popularidad de las nuevas generaciones, claramente esta dirigencia ha equivocado el rumbo y ciertamente el pueblo Azul, cifra sus esperanzas en Carlos Heller, y que de su mano comience la era de la U 2.0.