Por la historia y la camiseta…¿O algo más?

Enfrentarse a Colo-Colo es siempre especial para la parcialidad loína, es un duelo que tiene mucha historia y aunque muchos lo nieguen es uno de los grandes clásicos de la etapa más reciente del fútbol chileno.

Enfrentarse a Colo-Colo es siempre especial para la parcialidad loína, es un duelo que tiene mucha historia y aunque muchos lo nieguen es uno de los grandes clásicos de la etapa más reciente del fútbol chileno. Es por eso, que el hincha exige al equipo no perder, se les exige jugar al cien por ciento y no dar batalla perdida. Trobbiani se hizo cargo de un equipo confundido, extraviado, pero fue capaz de hacerles entender que la camiseta también juega, que la historia se defiende y los colores pesan. Un encumbrado conjunto albo, fue incapaz de refrendar sus pergaminos de puntero invicto y simplemente fue sobrepasado por el conjunto loíno, el cuál nuevamente falló de cara al arco rival, en un partido que perfectamente podría haber terminado con los tres puntos para el conjunto del Loa. 

Cobreloa se paró de igual a igual frente a un equipo que en televisión dicen que juega bien, pero cualquier buen observador del fútbol sabía que no es más que una buena conjunción de individualidades, las cuales fueron bien neutralizadas por los Zorros del Desierto. Caían marcas dobles sobre los jugadores rivales, habían buenas transiciones defensivas como ofensivas, los laterales pasaron bastante a posiciones ofensivas y la última línea rara vez quedó mal parada. La jugada de mayor peligro por parte del rival emana desde un pelotazo de su último hombre que la zaga loína no despeja y Paredes entra sólo. De ahí en más, las posibilidades del puntero decayeron.

Por su parte, Cobreloa empezó a tomar el control del partido, tocó bien la pelota y obligó a jugar abierto y largo a su rival. Sin tener un nueve de área, las jugadas de peligro llegaron, evidenciando nuevamente la principal falencia de este Cobreloa, su poder de conversión. De hecho, los naranjas tuvimos la mejor ocasión del partido para anotar, Herrera recibe a arco descubierto y la mandó por sobre el travesaño en una jugada que de verdad era más fácil convertir.

Con esa jugada y su participación escasa en el partido, creo que este muchacho sepultó sus posibilidades de brillar en Calama, simplemente no ha rendido en cancha lo que se espera de un refuerzo. Siguiendo con los rendimientos individuales, fueron varios los jugadores que sorprendieron gratamente. Luciano Palos salió lesionado tras jugarse la vida en un achique, demostrando que está para momentos importantes, esperemos se dedique sólo a jugar de aquí en adelante y los chismes de camarín queden en el pasado. Mismas palabras para Roco, que anuló de buena forma al más peligroso de los blancos. Mención aparte para los laterales inventados por el “Mandrake”, Silva y Sanhueza simplemente dejaron todo en la cancha. Cristaldo y Pérez se ubicaron bien en las labores de contención y fueron gran desahogo para el equipo y además presionaron y robaron bastante. Lima cuando tuvo que ir mano a mano con Vecchio, perdió en velocidad, pero la mayor parte de los ataques los controló bien, lamentablemente sigue sin demostrar lo que hizo el torneo pasado. Méndez en lo suyo, creando peligro y aguantando bien el balón siendo bastante incisivo y peligroso, demostrando bastante experiencia el ex San Lorenzo.

Los que entraron supieron mantener el esquema y no decaer a medida que avanzaba el partido. Buena cabeza y concentración demostró también el elenco loíno, pues el paupérrimo arbitraje de Gamboa pudiese haber desconcentrado al equipo o haber provocado que este caiga en reclamos constantes pero no fue así. Da para pensar bastante la cantidad de faltas que dejó pasar a favor de Colo-Colo y la cantidad de infracciones que cobró en contra de Cobreloa, dejando caer bastantes tarjetas que no midió con la misma vara para el rival. Da para pensar el codazo de Esteban Pavez en contra de José Pérez, donde con mala intención golpeó sin miramientos al volante naranja, situación que le provocó un corte de ceja y sangramiento evidente, pero que ni el guarda líneas ni el juez central, estimaron fuese motivo de sanción. Valdés pegó bastante y cortó mucho juego sin recibir sanción alguna, cuando es bien sabido que por reiteración de infracciones un jugador se puede hacer merecedor de tarjeta.

El partido terminó, el puntero no pudo con Cobreloa y se notó una motivación especial la cual se agradece. Marcelo Trobbiani tiene bastante trabajo, debe volver a motivar a un grupo de jugadores que demostró que se puede jugar bien y se pueden hacer buenos partidos. Además de eso, confiamos en que los jugadores que vengan de aquí en adelante sientan un orgullo particular al momento de jugar por Cobreloa, que entiendan que sobre sus hombros, cargan una bonita y rica historia, no sólo de éxitos, sino que también de construcción de una identidad única en el fútbol chileno, una identidad que inclusive sirvió para reposicionar el fútbol chileno en el extranjero.

Si los jugadores siguen entendiendo que se puede y se debe jugar por la historia del club y sus colores, como hinchas podemos estar tranquilos y esperemos que así sea, que la motivación para el partido frente al clásico rival se dio por el hecho de que se entendió lo que se jugaba. Que había en juego, una paternidad importante para la historia del club. De no ser así y de aquí en más el equipo no vuelve a jugar a un buen nivel, cae de cajón preguntarnos si acaso el buen andamiaje del equipo se debió a la motivación monetaria que el presidente del club aludió dentro de la semana como premio para un triunfo naranja. Esperemos que no sea esa la motivación para sacar del hoyo futbolístico a Cobreloa, sino que la motivación sea el haber entendido en qué lugar están jugando y a qué equipo y colores se están defendiendo.

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