Roger Federer y su Major 18: Una leyenda que no termina de escribirse

Dangelo Luna

Una breve semblanza en SF para el pasado y presente del máximo tenista de la historia, quien confirmó hace pocos días en Australia su vigencia en la elite del deporte blanco, al ganar su Grand Slam número 18 frente a Rafael Nadal, su más enconado rival.

En 1998 se iniciaba la carrera profesional de un joven suizo, de solo 16 años, pero que prometía bastante. Había ganado el título junior de Wimbledon, y demostraba tener una enorme facilidad para jugar el tenis. A casi 20 años de este episodio, este deportista se ha encumbrado no sólo como uno de los mejores (sino el mejor) de esta disciplina, sino que incluso ya ha sido comparado con los más grandes deportistas de la historia, como Jordan, Alí, Phelps, entre otros. Es Roger Federer, el Genio de Basilea, quien a punta de talento y profesionalismo total, ha alcanzado números extraordinarios, tales como ser el máximo ganador de Grand Slam con 18 a su haber, el número 1 del mundo de mayor permanencia en el puesto (302 semanas) y el máximo ganador de torneos grandes de tenis, con 48 títulos (entre Grand Slam, Masters 1000 y torneo de Maestros ATP).

            En febrero de 2004, el suizo alcanza por primera vez el máximo escalafón del ranking mundial de la ATP, precisamente luego de adjudicarse su primer Australian Open (posteriormente alcanzó otros 4). En aquel tiempo sus rivales directos eran Andy Roddick, Leyton Hewitt, Marat Safin y Juan Carlos Ferrero. Sin embargo, su rendimiento consistente y cada vez más perfecto lo fue alejando cada vez más de éstos, a tal punto que su reinado se tornó imbatible por temporadas completas: 2005, 2006, 2007. Eran años dorados, donde el suizo era realmente invencible. Su revés a una mano había mejorado notablemente, su versatilidad para jugar desde todos lados de la cancha era cada vez más notable y su manejo del tenis era parejo en todas las superficies, descontando el pasto como su predilecto, que se evidencia en su rendimiento en Wimbledon, con 7 títulos que lo colocan como máximo ganador del torneo.

            No todo fue miel sobre hojuelas. Paulatinamente se renovaron los rivales de Federer, destacándose dos grandes adversarios que se le han opuesto en su camino en estos últimos 10 años. El español Rafael Nadal es el mayor rival del suizo, gracias a su extraordinario juego de fondo de cancha y particularmente su drive hacia el revés de Federer, con el cual ha logrado ser uno de los pocos tenistas con registro favorable en los enfrentamientos que han tenido (23-12) y además ser quien lo desbancó del número 1 del mundo, en 2008. El otro rival de importancia: Novak Djokovic. El serbio ha tenido enfrentamientos tan memorables como los que sostuvieron el suizo y el español, destacándose de él su gran capacidad de levantar partidos adversos, un juego muy sólido de fondo de cancha y una fortaleza mental envidiable. Con la irrupción de estos grandes jugadores que también son leyendas del tenis, Federer ha tenido que alternar su lugar en los títulos de los grandes torneos de la ATP, lo que no quita que quiera seguir escribiendo páginas en su leyenda.

            Y precisamente, esta gran historia tuvo un memorable capítulo de continuación en la semana que acaba de finalizar. Luego de 6 meses de ardua recuperación de su movilidad que lo mantuvieron fuera del circuito, Federer disputó el Australian Open  en el lugar 16 de preclasificación, lo que aseguraría tener que enfrentarse anticipadamente a rivales top 10 si quería llegar a instancias finales. Sin embargo, nada de lo anterior importó. Su Majestad superó todos los escollos, derrotando a 3 top ten como el checo Thomas Berdych, el japonés Kei Nishikori y su amigo y compatriota Stan Wawrinka, antes de enfrentarse en la final con su mayor antagonista: Rafael Nadal. En un duelo que duró más de 3 horas y medias y en 5 disputados sets, Federer extendió su mito en el tenis al derrotar al español y quedarse con su décimo octavo Major, en una celebración que se extendió por muchas horas y en todo el mundo. La pregunta que aún no logra responderse: ¿hasta dónde llegará el catálogo triunfador de este campeón?

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