Sin ganas

Debo reconocer que no tengo ganas de escribir esta columna. Primera vez que me siento desolado desde que escribo columnas del equipo de mis amores.

Debo reconocer que no tengo ganas de escribir esta columna. Primera vez que me siento desolado desde que escribo columnas del equipo de mis amores. Y esas pocas ganas vienen de la mano de las nulas ambiciones que mostraron los jugadores el sábado pasado.

Sé de gente que viajó desde Santiago y otros lugares a Antofagasta. Hinchas que viajaron a dedo y que corrieron a comprar su entrada. Pero no, los jugadores no pudieron (o no quisieron) responder a la misma altura. Jugadores ni siquiera trotando, caminando en la cancha.

La actitud de Católica fue patética. Una cosa es perder y otra es no mostrar nada. La UC no tuvo amor propio y en el peor momento posible. A tres fechas de campeonar, nuestro equipo nos hace esta jugadita una vez más.

Yo me pregunto si los jugadores pudieron dormir tranquilos. Y lamentablemente creo que muchos sí. Ojo que excluyo (como pocas veces) esta vez a Lasarte. El DT ayer no tuvo nada que ver con el desastre y la vergüenza en Antofagasta.

El partido de ayer lo vi tantas veces. Hemos regalado al menos nueve campeonatos desde el año 95. El 97 el Clausura, el 2002 el Clausura, el 2004 el Clausura, el 2005 el Apertura, el 2007, el 2009 contra Colo Colo, el 2013, el campeonato transición, y espero que éste no. Pero la verdad es que la historia me hace ver mala la cosa. Qué suerte por aquellos que siguen optimistas. Me encantaría poder estar igual pero no puedo. La paranoia del equipo desde el 2011 es evidente y se ha traspasado a la hinchada. La diferencia está en que nosotros siempre respondemos.

Me es imposible sacar esa imagen de Martínez casi desplomándose con un diminuto Harbottle. A Sosa pensando en México más que en el partido. A Castillo flojísimo. La expulsión de Costa ya es común y frecuente. Si no hay expulsión de Costa es porque no estamos jugando una instancia decisiva. Creo que todos recordamos a Costa tomándose la cara cuando salió en la final del 2011. Ayer salió igual y también todos sabemos cómo terminó ese 2011.

Creo que es la columna más triste que he escrito. Espero terminar el año escribiendo una optimista y alegre, pero lo veo difícil. Quizás los días me hagan cambiar el prisma desde dónde veo toda esta situación. Pero Católica, ya nos acostumbraste a esto.

Ya está todo dicho. Reaccionen y respóndanle a esta hinchada que nunca falla. Jugadores sólo les pedimos entrega y vergüenza deportiva. Dicho esto, dejo de escribir porque no aguanto más.

Next Post

Mínima diferencia

Con un primer tiempo bien jugado, a la U le bastó para llevarse los tres puntos, que lo acercan a la liguilla final del torneo Petrobras. El segundo tiempo para el olvido.

Suscribete ¡AHORA!