A un año de la tragedia del Chapecoense y el #ForçaChape

Roberto Sánchez

El lunes 28 de noviembre de 2016 es un día que quedó grabado en la memoria del continente por el accidente de avión que se llevó al Chapecoense finalista de la Copa Sudamericana en la víspera de la gran final

Chapecó vivía un sueño hace un año atrás, de la mano de su equipo de fútbol profesional que en cuatro años pasaba de la Serie D brasileña a clasificar a la final de la Copa Sudamericana, en una ruta que lo enfrentaría el miércoles 30 de noviembre al Atlético Nacional de Medellín por el partido de ida de dicha final. Un día antes, Chapecoense había sido testigo en primera fila de la coronación del Palmeiras en el Brasileirao 2016 (triunfo del campeón por 1-0 en el Allianz Parque de Sao Paulo), utilizando el siguiente once inicial.

Nadie imaginaría que estos jugadores, sumados a los ingresados Ailton Canela, Gil y Kempes, habrían enfrentado en cancha el último partido de este plantel. Menos aún considerando que apenas cuatro días antes había clasificado a la final continental tras un heroico 0-0 en casa ante los argentinos de San Lorenzo, sostenido en gran parte por la labor de su arquero Danilo Padilha, cuya tapada en tiempo de descuento ante el defensa argentino Marcos Angeleri permitió cerrar dicha histórica clasificación.

Es así como la delegación abordó el vuelo 2933 de LaMia en el aeropuerto internacional Viru Viru de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), compuesta por 22 jugadores, 18 integrantes del cuerpo técnico y de apoyo, 7 dirigentes, 1 invitado, 20 periodistas brasileños y las 9 personas de la tripulación. El vuelo debía arribar al aeropuerto internacional José María Córdova de Medellín a eso de las 22:00 hora colombiana (medianoche en Chile).

Sin embargo, el vuelo no pudo llegar a su destino y se estrelló a eso de las 21:58 local (23:58 en Chile) contra el Cerro Gordo, ubicado en el distrito de Antioquia y apenas a unos cinco minutos del aeropuerto. Es sabido que los primeros en ser rescatados con vida fueron el defensa Alan Ruschel y el arquero Danilo, para luego rescatar al periodista Rafael Henzel, a la auxiliar de vuelo Ximena Suárez, al técnico de vuelo Erwin Tumiri y al arquero suplente Jackson Follmann (quien sufrió la amputación de su pierna derecha). La nota estremecedora la puso Danilo, héroe de mil jornadas previas en el arco de O Chape, quien tuvo fuerzas para llamar a su esposa llegando al hospital para despedirse de ella y encargarle el cuidado de su pequeño hijo previo a la operación en que no pudieron salvar su vida. Posteriormente, cuando parecía que no habría más sobrevivientes, en el amanecer colombiano apareció con vida entre los restos el defensa Neto. En resumen, de las 77 personas a bordo del LaMia apenas seis salvarían con vida, en un hecho que conmovió y remeció al planeta fútbol, con mensajes y homenajes a lo largo del globo e incluso actos de un simbolismo mayor de los cuales este recuerdo rescatará dos.

El primer acto simbólico – y que hasta hoy remece la piel de este cronista – lo entregó Fox Sports Brasil, cuyo equipo sufrió de seis bajas en dicho vuelo. El día miércoles 30 de noviembre de 2016, a las 19:45 hora colombiana (21:45 hora de Chile), y mientras en el estadio Atanasio Girardot de Medellín más de 40 mil colombianos homenajeaban a las víctimas, el canal brasileño abría las transmisiones en silencio, rendía un primer homenaje a sus fallecidos y luego llevaba a negro su señal por los dos tiempos de 45 minutos que debía durar el partido, con un “entretiempo” de 15 minutos con más saludos y recuerdos de quienes seguían en el canal. Este es el homenaje que Fox Sports Brasil le hizo a los 71 fallecidos.

El segundo acto simbólico es el de Carles Puyol, que se hizo presente en el Arena Condá para el funeral de las víctimas en el mismo día y hora en que el Barcelona de toda su vida enfrentaba nada menos que el clásico español ante Real Madrid.

Lo que siguió fue la repatriación de los cuerpos de los 71 fallecidos, la dolorosa recuperación de los sobrevivientes y un equipo que se perdió casi por completo – entre jugadores y dirigentes – pero que debía reorganizarse para sus desafíos de 2017: el campeonato Catarinense (estadual), el Brasileirao, la Copa do Brasil, la Copa Suruga Bank y la Copa Libertadores, las dos últimas a las cuales clasificaba tras ser nombrado campeón de la Copa Sudamericana cuya final no pudo disputar por la tragedia.

Los resultados obtenidos por el Chapecoense hablan de un año positivo para un plantel que, literalmente, tuvo que partir de cero: en mayo ganó el Catarinense tras vencer al Avaí en la final (1-0 global), alcanzó los octavos de final en Copa do Brasil donde Cruzeiro los eliminó (0-1 global), finalizó en tercer lugar del Grupo 7 de Copa Libertadores (grupo que ganó el actual finalista Lanús) y con ello pudo ingresar a la Copa Sudamericana, donde cayó en octavos de final ante Flamengo (0-4 global) y perdió 0-1 en el duelo por la Suruga Bank ante el Urawa Red Diamonds japonés. Precisamente en el viaje que los llevó a Japón, Chapecoense aprovechó de disputar dos partidos amistosos en Europa: la Copa Joan Gamper ante el Barcelona (triunfo catalán por 5-0, en el partido que marcó el retorno a las canchas de Alan Ruschel) y un amistoso ante la Roma (triunfo romano por 4-1) que quedará en la memoria de los hinchas de O Chape por el gol lleno de simbolismo anotado mediante lanzamiento penal de Alan Ruschel.

Mientras tanto, en el Brasileirao en este momento el Chapecoense ocupa la novena posición a una fecha del final, con cupo asegurado para la Copa Sudamericana 2018 pero con una chance remota de clasificar a la Copa Libertadores si gana su último duelo ante Coritiba en el Arena Condá. Para volver a la Libertadores, además de su triunfo debe darse que Flamengo pierda en su visita a Vitoria y que ni Vasco da Gama le gane en casa a Ponte Preta ni que Botafogo le gane en casa a Cruzeiro. Escenario complejo, pero no imposible para este equipo que de la nada llegó al cielo y en dicho viaje dejó allí hace un año 71 estrellas que contemplan su renacimiento. Habrá que ver si quedan hojas en blanco en el libro de hazañas de Chapecoense para ser escritas desde este fin de semana en adelante.

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