Un fuerte retroceso

Rodrigo Acuña

Una dolorosa y defraudadora derrota sufrió la Selección el viernes en Buenos Aires. Hace mucho rato que la Roja no dejaba un sabor tan amargo de boca. Lamentablemente ese momento llegó. Y lo peor es que daba la sensación que este equipo podía hacer muchísimo más.

Una dolorosa y defraudadora derrota sufrió la Selección el viernes en Buenos Aires. Hace mucho rato que la Roja no dejaba un sabor tan amargo de boca. Lamentablemente ese momento llegó. Y lo peor es que daba la sensación que este equipo podía hacer muchísimo más. 

El ambiente en Buenos Aires era de cautela. Argentina tenía un equipo con una gran cantidad de figuras. Lo cuerdo era avisorar tranquilidad de cara al partido. Por el contrario, Chile causaba preocupación. La imagen de la era Bielsa, la derrota histórica en el Nacional aún estaba en la retina. La Roja se había ganado un respeto. Podía estar Borghi, pero el encuentro ante la Selección criolla lo veían con inquietud.  Inclusive, habían voces que afirmaban que “la Roja les pintaría la cara”.

Nada de eso ocurrió el viernes pasado. La Albiceleste dirigida por Alejandro Sabella vapuleó a la escuadra de Borghi por 4-1. Y la historia se mantuvo inalterable en la ciudad trasandina. Chile sigue sin poder ganar como visita a los argentinos. Algo desolador, pero la triste y dura realidad.

Algo que lamento profundamente. En este ambiente de tristeza y pesadumbre en Argentina. Es que Chile durante los últimos años venía sumando de menos a más. Iba creciendo en sus producciones futbolísticas. No por nada, en el último tiempo había sido frecuente escuchar en la marea roja: “ahora sí ganamos”. No es casualidad eso. Es cierto. Anteriormente habíamos perdido, pero daba la impresión que Chile había dado todo. Que había intentado torcer la historia y que inclusive había hecho ver mal a la Selección Bicampeona del Mundo. Eso este 7 de octubre no sucedió. No dio esa sensación. Qué quieren que les diga.

No había visto tan mal a la escuadra nacional desde aquel 29 de marzo del 2000, cuando al igual que en esta ocasión, Argentina, nos propinó un duro 4-1. En esa época el seleccionador de Chile era Nelson Acosta. Se vivían otros tiempos. Aquellos que nos encaminaron a terminar últimos en esas eliminatorias rumbo a Japón y Corea 2002. El viernes pasado arrancabamos un proceso con expectativas de meternos en un segundo Mundial consecutivo. Me parece, a pesar del traspié, que ese objetivo sigue vigente y con chances de cumplirse.

No obstante, la actuación en Buenos Aires de este 2011 es un brusco retroceso respecto a lo que se venía exhibiendo en la capital trasandina. En el 2003 con Juvenal Olmos se empató 2-2. Ese partido tuvo dos historias, pero Chile se retiró dejando una digna presentación. La Roja mostró actitud para revertir dos goles de diferencia. Esa disposición no se vio el viernes. Y es una de las razones del por qué Chile salió humillado este año.

El 2007 con Marcelo Bielsa a la cabeza había sido la última oportunidad en que ambas selecciones se habían visto las caras por eliminatorias en la ciudad argentina. Esa vez Chile cayó 2-0. Fue una frustración más dentro de las miles que suma nuestra Selección, aunque ésta fue diferente. El equipo pese a perder mostró actitud y una forma inusual para encarar un cotejo de visitante. Evidenció una intención de ir a jugar el compromiso. Se podía caer pero se debía dejar algún contenido. Ese contenido quedó aunque se haya perdido. Más adelante en esa eliminatoria rumbo Sudáfrica 2010, se vio ese fondo futbolístico que se intentó expresar en Buenos Aires. Los chilenos después de ese 13 de octubre no quedaron ofuscados, más bien, esperanzados con lo que se podía venir. Esas esperanzas tenían sustento. La Roja llegó a esa Copa del Mundo.

Por todo esto, me siento apenado y muy golpeado. Esta Selección venía progresando cada vez más. No era una locura creer que se podía conseguir algo más que una simple derrota. Sin embargo, cuando tenemos un equipo sin orden y sin disciplina táctica cuesta mucho hacerle frente a un elenco como el argentino que sí la tuvo. El conjunto de Sabella aprovechó cada error. No tuvo una presentación maravillosa, pero sí supo disfrutar cada yerro que tuvo la Roja. Y así hacer historia es muy difícil. Ante Perú es imposible jugar peor, eso me tranquiliza. Chile y Borghi deben reaccionar. Todavía nada esta perdido. Queda mucho camino, pero no hay que descuidarse.

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