Un título que puede consagrar una nueva forma de fútbol

La evolución en la táctica alemana ha demostrado una contundencia jamás vista en el fútbol moderno y Brasil fue el que sufrió de este juego. Pero también ha jugado asegurando el triunfo sin mostrar gran poder goleador.

Para nadie es de extrañar el fútbol que hacen los alemanes pero lo que han convertido ahora es algo asombroso y digno de atletas comprometidos al máximo. En la historia del deporte rey hemos visto como ha evolucionado la forma de llevar la táctica al campo de juego y hemos visto grandes selecciones como la de Hungría 54, Brasil 58 y 70, la Italia del 82, Argentina del 86, Holanda de los setenta, a España y su gran posicionamiento de balón en los últimos años y la Alemania de Beckenbauer que marcó con un título el 74, la de Lothar Matthäus que de perder  dos finales se consolida el 90 y ahora hace escuela la Alemania de Löw, que para posicionar su táctica tiene que salir campeón.

Los alemanes no hicieron nada diferente a lo que venían haciendo en términos generales, su juego mostrado va en conjunto con el orden táctico que imprime su entrenador, pero hizo otra cosa además, pasar de un juego rígido y riguroso que ha caracterizado históricamente a los teutones, con la técnica y el buen tratamiento del balón, a eso se le agrega el físico lo que ha mostrado una nueva forma de plantear el fútbol.

El planteamiento viene de las grandes campañas que han realizado el Borussia Dortmund y El Bayern Münich que han sido los dueños de la Bundesliga en los últimos años y protagonizaron una final de la Champions League dejando al mundo atónito por el fútbol desplegado. Ese buen momento se plasmó en su selección mezclando los conceptos ya comentados y agregar también la diferencia entre jugadores,  tomando el liderazgo de Lahm, la seguridad en sus defensas mostrando a Hummels como un baluarte y llevando las banderas de los grandes que han estado en ese puesto.

El mediocampo tiene la mezcla del típico juego alemán con su frialdad en los pies de Schweinsteiger y contrarrestado con toda la técnica y la juventud de Kross, hace que sea una armonía precisa y concisa. En la delantera tienen al Klose, típico 9 de área, aprovechador de cualquier balón en área chica, haciendo de él un goleador letal y llevándolo a ser el máximo goleador de la historia de la Copa. Los otros dos que han estado en el ataque muestran toda su fuerza, velocidad y técnica que podrían jugar en otra selección y caerían de cajón por su dinamismo, esa característica han hecho a Thomas Müller un goleador de raza y André Schürrle que ha sido un buen elemento y complemento cada vez que ha entrado.

El choque de dos tácticas muy diferentes en la final

La final será un gran choque de historia futbolística con dos tácticas completamente diferentes en su juego y que muestra el cruce del dogmatismo de la escuela de Bilardo encabezada por Sabella, pero el planteamiento tiene cosas imprevisibles con jugadores como Di Maria y con Messi un jugador que te cambia todo de un momento a otro. A la escuela alemana se le tiene que rememorar  el fútbol antiguo de Sepp Herberger, quién estuvo antes del milagro de Berna en 1954 y duró hasta 1964, dejando su esencia hasta estos días. Lo que pasó fue que toda la escuela anterior teutona se expandió con la globalización y tener más extranjeros, por ello, jugadores de excelencia como Boateng, Khedira, Özil, Podolski y Klose han podido vestir la Die Mannschaf, pero también la gran técnica que tienen muchos de los que mañana saltaran a la cancha, transformándose en lo que se espera del fútbol, un equipo completo donde ninguno es más que el otro.

Ahora en la final de este domingo se sabrá que los argentinos no saldrán a especular ante los alemanes y mantendrán el esquema pragmático que han demostrado en sus partidos anteriores. Por otro lado, Alemania tiene romper el cerco defensivo de Argentina con todo el poder que ha mostrado y lo más probable que ocupen el ataque como su mejor defensa.

El futuro monarca dejará la nueva tendencia en táctica a nivel mundial, por una parte, Argentina consolida el pragmatismo que se ha estado mostrando en varias escuadras del orbe y parece ser la tendencia un juego no vistoso pero que trae resultado, no importa bonito o feo lo que importa es ganar. Alemania puede plantear una nueva forma de jugar al fútbol con técnica, rigurosidad y de físico inquebrantable que mezclado con la mentalidad de los alemanes puede generar un campeón para muchos años.

Pero señores quedan 90 minutos para saber quién será en este juego que será más táctico que vistoso, el primero que marque para lograr la gloria.

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