Un Wanderers muy irregular

Roberto Sánchez

El Decano tuvo una semana de luz y sombra: venció a Católica pero volvió a ceder los puntos en La Florida, donde no vence desde el año 2000, y mantiene su paso irregular

La historia no miente. Desde que Santiago Wanderers logró su máximo triunfo en el Estadio Municipal de La Florida (triunfo de 1-6 en partido disputado por la fecha 19 de la Segunda División el 12 de Octubre de 1994, con 4 goles de Edgardo Garcés, 1 de Juan Salinas y 1 de Jorge Pérez), el Decano ha disputado en dicha cancha un total de 17 partidos y el registro es definitivamente triste. Apenas un triunfo más (Novena fecha del Nacional 2000, 18 de Junio. Triunfo por 1-3 con goles de Reinaldo Navia a los 24’, empate parcial de Alejandro Carrasco a los 43’, Héctor Vega de cabeza a los 66’ y Marcelo Corrales a los 81’), siete empates (Copa Chile 1995, Nacional 1996, Clausura 2002, Playoffs Apertura 2003, Clausura 2003, Apertura 2004, Apertura 2005) y nueve derrotas (Nacional 1997, Nacional 1998, Copa Chile 2000, Clausura 2006, Clausura 2007, Apertura 2011, Clausura 2012, Clausura 2014 y Clausura 2015). Más encima, desde que se juega en pasto sintético se han jugado 4 partidos que solo han sido triunfos de Audax Italiano con 12 goles recibidos y solo 2 anotados, el de Rodrigo Toloza en el 4-1 de 2012 y el de Gastón Cellerino en el 2-1 de la reciente noche sabatina.

Son los números que acompañan una nueva fallida expedición al estadio de la Avenida Enrique Olivares 1003 para el antiguo “Clásico de los verdes de la Calle Lira”, en homenaje a las coincidencias en los colores de las camisetas y en las sedes históricas de ambos equipos. Un tropiezo que ya es el tercero del Clausura 2015, superando el número de caídas sufrido en todo el Apertura anterior, y que es el fiel reflejo del inestable presente del equipo de Emiliano Astorga, reflejado con mayor intensidad en los últimos 5 días en que se pasó de quitar el invicto y vencer con autoridad a la Universidad Católica a sumar una nueva e inapelable derrota en La Florida.

En el lado bueno de la semana, la noche del pasado miércoles se caracterizó por su intensidad en la cancha y en las tribunas. Era evidente: un rival en forma (llegaba en segundo lugar de la tabla), encabezado en ataque por el personaje que dejó Playa Ancha hace poco más de un mes en un procedimiento nulo de ética y lleno de polémica tal como lo hace para dejar todos los equipos cuando el dinero llama con más intensidad en otro lado. Por lo mismo, las poco más de doce mil personas que llegaron al Elías Figueroa Brander también jugaron su partido alentando al Decano y sacando de quicio al delantero “cruzado”, que se vio superado por el ambiente y terminado el primer tiempo se hizo expulsar de tanto reclamar al juez Jorge Osorio, cortando las expectativas visitantes de alcanzar la igualdad en el marcador (que había sido abierto por Jorge Luis Luna con un zurdazo cruzado de gran factura).

Pese a la desventaja, Universidad Católica salió a buscar el empate con un hombre menos y presionó en campo porteño, lo que motivó que ingresara Juan Abarca por Óscar Opazo para contener los embates visitantes. Tras el cambio, pasaron menos de 5 minutos y un contragolpe encabezado por Gastón Cellerino y Jorge Luna terminó con este habilitando a Marco Medel, quien enganchó ante el cruce de Erick Pulgar y definió con un derechazo cruzado inatajable para Franco Costanzo, que desató la locura en la hinchada y trajo la tranquilidad en el equipo y cuerpo técnico. Ya con los dos goles de ventaja, la última media hora se presentó con Wanderers controlando los tiempos y conteniendo el estéril empuje visitante. Además, se vistió de corto para los últimos 20 minutos el único refuerzo Carlos González, que mostró cosas interesantes como actitud e interés por colaborar en ambas áreas.

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Pero este Wanderers modelo Clausura 2015 lamentablemente alterna buenas y malas con una naturalidad que sorprende. El técnico Astorga realizó una sola modificación respecto al once inicial del miércoles, replicando el primer cambio de dicho día. Así, la principal duda era saber si se pararía un 4-3-1-2 o se volvería a un 3-4-1-2 dependiendo de la ubicación de Juan Abarca (lateral derecho o stopper derecho) y de Gonzalo Barriga (lateral o carrilero izquierdo). Finalmente, sería el primer esquema el utilizado, con Abarca y Barriga como laterales.

Pese a no ejecutar el esquema que mejor maneja el entrenador, el Decano controló las acciones en el primer tiempo al punto que mientras Nery Veloso tuvo un par de intervenciones notables, Mauricio Viana no tuvo mayor participación. Sin embargo, no fue hasta el minuto 45+1 que ese dominio se tradujo en gol gracias a una salida por derecha de Juan Abarca, quien combinó con Franz Schultz y este con Jorge Luna, quien lanzó un soberbio pase al vacío que Gastón Cellerino empalmó pese a ir fieramente marcado por Sebastián Vegas para romper el cero.

Parecía que era el inicio del fin de la maldición de La Florida, pero no se contaba con que el café estuviera cargado en el camarín local y somnoliento en el visitante. Audax realizó dos cambios para revertir el adverso escenario y le tomó 86 segundos encontrar premio a su cambio de actitud, con el remate de Mauro Olivi a unos 30 metros del arco que venció la resistencia de Viana y puso el empate. Este gol quebró todo y abrió paso al control y dominio local de las acciones y de las ocasiones de gol. Mientras Jorge Luna derechamente desapareció del campo y Marco Medel sintió el trajín de las últimas semanas – no pudiendo tomar las riendas del equipo – en el local aparecieron Diego Valdés, el propio Mauro Olivi y el ingresado Diego Vallejos para inclinar la balanza al lado itálico. Sin embargo, la jugada que marcaría la diferencia sería extremadamente compleja, con Juan Abarca forcejeando con el lateral itálico Juan Cornejo y el árbitro Carlos Ulloa cobrando penal que el ex porteño Marcos Sebastián Pol cambiaría por gol. ¿Fue falta? Sí. ¿Es una falta habitualmente cobrada? No, para nada. Es más, minutos después el mismo Ulloa no cobró una jugada similar en el área local.

Se esperaba que con la desventaja apareciera el poder ofensivo del Decano y la dupla González – Cellerino encontrara el arco. Apenas una vez pudieron combinar con resultado de remate a puerta, en que el argentino lanzó una bomba que Veloso envió al córner una vez más. Estaba escrito que la maldición terminaría imponiéndose nuevamente y que la irregularidad se plasmaría con un resultado negativo otra vez.

No cabe duda, Wanderers no tiene mal equipo pero carece de recambio de jerarquía. Se fue el ariete de Católica, se lesionaron Agustín Parra y Jorge Ormeño, y solo llegó Carlos González. Así no se puede aspirar a más que un torneo intrascendente, como justificando que si no se es campeón no hay algo en juego. Una pena.

Lo que sigue es este domingo a las 21:00 horas, volviendo a la localía en el Bicentenario Lucio Fariña Fernández de Quillota y continuando la travesía del pasto sintético. El rival, Huachipato. ¿La obligación? En verdad no hay, pero se agradecería un triunfo para seguir soñando si los líderes comienzan un andar irregular. Solo queda decir una vez más ¡Vamos Wanderers carajo!

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