Vamos oler a sangre

Ya no resulta sorpresivo el mal juego de Cobreloa. Ese equipo descollante de principios de semestre y que inclusive llegó a estar puntero del torneo, hoy está totalmente apagado.

Ya no resulta sorpresivo el mal juego de Cobreloa. Ese equipo descollante de principios de semestre y que inclusive llegó a estar puntero del torneo, hoy está totalmente apagado. Sin chispa y perdidos en la cancha, el cuerpo técnico igual parece haber perdido el rumbo, insistiendo constantemente en “probar” fórmulas y jugadores que lisa y llanamente no dan resultado. Tampoco se puede rescatar la entrega del equipo, pues para eso se necesita que los once hombres en cancha demuestren que la idea es jugar y salir adelante y lamentablemente eso no se ve. Si había dudas acerca de haber perdido la opción al título, nos encargamos de reafirmarlas perdiendo en un partido plano frente al segundo equipo aspirante al campeonato.

Realmente cuesta entender el momento actual de Cobreloa, nubla la razón la derrota y nubla también ver tantos “técnicos” en las redes sociales. El maldito exitismo ha llevado a muchos hinchas de Cobreloa a despedazar sin sentido alguno a jugadores y cuerpo técnico por el simple hecho de perder partidos, esos mismos que hace unos meses se vanagloriaban de ser “hinchas” del mejor equipo de Chile y el más grande del mundo poco menos, hoy son los primeros en echar el equipo abajo. Si esa es considerada como una forma de apoyar, creo no compartirla. Es válido opinar y todos podemos hacerlo y eso nos enriquece a todos, siempre y cuando la opinión tenga un sentido y no sea una vorágine de palabras sin mayor sentido. La crítica es siempre necesaria, uno no puede pasar la vida siendo condescendiente y encontrar todo bueno, pero tampoco puede irse al otro extremo de encontrarlo todo malo, sino que más bien toda crítica debe significar un aporte. Creo que es esa la premisa de la cual debe partir todo análisis que busque mejorar las cosas, no ese encarnizado sentimiento de destruir todo, como si nada tuviese “arreglo”.

Si hace algunos meses Jorge García era el entrenador más idóneo para el club pues había devuelto la mística a los jugadores, había transmitido que significaba jugar con la naranja de Cobreloa, les había transmitido también el orgullo de ser loíno, hoy pareciese que se le considera el peor entrenador del mundo. En defensa del cuerpo técnico hay que recordar la serie de lesiones que han sufrido jugadores del plantel y las complicaciones que ha habido para conformar las oncenas titulares. Cabe resaltar a su vez la baja en el juego de varios jugadores que hace algunas fechas atrás tenían un óptimo rendimiento. Continuar hablando de lo corto del plantel ya es redundar en una realidad que le compete principalmente al plano dirigencial. Si no se hacen los esfuerzos por retener jugadores y contratar los que se piden, no es mucho de lo que se puede responsabilizar al cuerpo técnico.

Volviendo al plano futbolístico, frente a O’Higgins el juego de Cobreloa mejoró con respecto a lo que se había venido mostrando en partidos anteriores. Lo lamentable es que se mejoró muy poco y la intensidad está lejos de ser la de jornadas anteriores y nuevamente se decae en alguno de los dos tiempos. En La Pintana, los loínos no existieron en la segunda etapa y se replegó de tal manera el equipo que se permitió a los celestes ir adelantando sus líneas hasta que previo tres lanzamientos de esquina consecutivos, si, tres consecutivos en que la defensa loína no despejó, cayó el gol de Hernández. Me da la impresión que el cuerpo técnico en relación a las lesiones que se han manifestado no se sienten con confianza para desplegar el esquema que les resulta mejor, el 3-4-3 y han optado por pasar a línea de cuatro en el fondo para “protegerse” de mejor manera sin balón, lo que le resta demasiada dinámica al equipo. En mi opinión, sin ánimos de creerme estratega, simplemente volvería al sistema con el cuál Cobreloa logró grandes resultados y confiaría más en los jugadores que componen el plantel y que pueden jugar en esas posiciones y dejaría de “inventar” jugadores. Ya he sido reiterativo en mencionar que no me parece que Herrera pueda ser titular en los naranjas, ni mucho menos Grondona, de hecho cuando llegaron al club, demostré mi incredulidad sobre su real aporte. Muchachos, simplemente si quieren ser aporte y demostrar que son jugadores para Cobreloa, entrenen el doble, el triple, lo que sea necesario para disminuir sus evidentes falencias técnicas. No saben aguantar un balón, no saben parar la pelota, no tienen remate de gol, inexplicable que sean los titulares. Por su parte, Chaves ha bajado ostensiblemente su rendimiento, siendo irreconocible al jugador que aportaba con buen fútbol en otros partidos. Un equipo sin peso ofensivo es muy poco probable que pueda ganar, pues no marca goles y sin goles no se gana.

Frente a este escenario, sólo se les pide actitud en la cancha, que se esmeren por darle nuevas alegrías a la hinchada, que demuestren que pueden ser alternativa, me niego a pensar que sólo tuvimos 11 jugadores con la capacidad de ser titulares. Más actitud para ganar los tres partidos que quedan. Cuenta una anécdota que previo a un partido por eliminatorias para el Mundial de Corea-Japón 2002 ante Colombia, el seleccionado argentino se encontraba en el camarín, momento en el cual Marcelo Bielsa, que era el DT argentino en ese entonces, ingresa y le dice a sus dirigidos: “En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Esta el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre”.

Las tres fechas que quedan para ver si nos metemos definitivamente a la liguilla o nos quedamos sin pan ni pedazo en un semestre que pintaba de naranja en sus inicios huelen excesivamente a sangre, ¿y qué vamos a hacer? ¿Quiénes vamos a ser? Espero sinceramente como hincha incondicional de este equipo, que no seamos los que ven sangre y reculan, sino que seamos un equipo que salga a oler esa sangre y vaya con todo por su objetivo, los nueve puntos que quedan en disputa, pues esa es la actitud histórica del conjunto loíno, la constante lucha y la excesiva vergüenza deportiva. El que ya esté muerto, pues que no siga, los que quieran salir a matar, pues que se pongan la camiseta, se paren en la cancha y ganen jugando al fútbol.

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