Y hasta aquí no más llegó Wanderers

Roberto Sánchez

La suma de desaciertos de la temporada no alcanzó para perder la categoría como le ocurrió a los vecinos, pero sí para hundirse en una mediocridad lamentable.

La suma de desaciertos de la temporada no alcanzó para perder la categoría como le ocurrió a los vecinos, pero sí para hundirse en una mediocridad lamentable.

Las expectativas al inicio del torneo de Clausura eran altas. Con Unión Española, O’Higgins y Universidad de Chile jugando Copa Libertadores, con Universidad Católica liderando la tabla acumulada, con Iquique ya clasificado a la Copa Sudamericana y con Universidad Católica, Huachipato y Unión San Felipe disputando otro cupo en Copa Sudamericana como semifinalistas de Copa Chile junto al clasificado Iquique, terminar entre los diez primeros prácticamente aseguraba un cupo en la liguilla de Copa Sudamericana. Una meta para nada ambiciosa, que indicaba que con un 40% de rendimiento el objetivo se podía cumplir y ya en la liguilla cualquier cosa podría pasar.

Por lo mismo, a nadie extrañaron las declaraciones del presidente Jorge Lafrentz indicando que el plantel y cuerpo técnico dispuestos para Ivo Basay no tenían otro objetivo que pelear cosas importantes. Se le trajo el ayudante que no se le aceptó al principio (Alejandro Hisis) y llegaron cuatro jugadores a préstamo, supuestamente solicitados por Basay: Leonardo Valencia, Matías Mier, Nicolás Canales y Fernando de la Fuente. Así, con todas las condiciones óptimas de funcionamiento, los resultados debían llegar, y el debut contra Huachipato parecía indicar que así sería tras el triunfo por 4-2 en Quillota el Viernes 3 de Enero, gracias a los dos goles de Gastón Cellerino y los dos del debutante Leo Valencia.

Sin embargo, una semana después comenzaría a quedar en evidencia que pese a contar con todas las comodidades los resultados no llegarían. Cuatro partidos sin victorias y sin una idea de juego coronados con las desafortunadas declaraciones de Ivo Basay al término del partido de la fecha 5 ante O’Higgins, en que criticó abiertamente a sus jugadores, a los hinchas y a la propia ciudad de Valparaíso. Ese primer día de Febrero fue el quiebre definitivo entre el técnico y la hinchada, al punto que tras el triunfo sobre Universidad de Chile de la fecha 6 las críticas no cesaron pese a sumar de a tres, sumado al cruce con Jorge Ormeño terminado dicho partido, a quien desde ese día marginó del equipo hasta su salida.

Luego, tras una derrota previsible en Iquique y otra ante el equipo Sub-23 de Internacional de Porto Alegre en la reinauguración del “Elías Figueroa”, vino el retorno a casa con un opaco triunfo ante Unión La Calera y el problema que terminó por hundirlo: la lesión de Mauricio Viana y el ingreso de José Lafrentz en la portería. Si bien el partido ante los “cementeros” terminó 1-0 para Wanderers, la duda en la portería era trascendental y más aún si el siguiente partido era el Clásico Porteño. La gente pedía a Gabriel Castellón pero Basay confirmaba a Lafrentz y consideraba el partido simplemente como uno más, sin dar importancia a una potencial derrota. Lamentablemente, su soberbia y su decisión las pagó demasiado caro, pues un grosero error del arquero costó la derrota ante el clásico rival y tres días después su despido para ser sustituido por Héctor Robles en la cabina técnica.

Con Robles se pensaba en la oportunidad para Castellón, a quien dirigía en la Sub 19 hasta Diciembre, sin embargo el interino también eligió a Lafrentz para los duelos de local ante Ñublense y Universidad Católica. En ambos partidos, la primera llegada rival terminó en gol gracias a fallas grotescas del “Pepo”, y ambos partidos terminaron con puntos menos (empate a un gol y derrota 0-2 respectivamente). Además, seguía ausente la idea de juego y solo pelotazos y algo de táctica fija provocaban peligro.

El siguiente partido, en Talcahuano ante Universidad de Concepción, por fin apareció Castellón en el once inicial, pero el fútbol siguió sin aparecer. Nueva derrota (2-1) y el fantasma del descenso cada vez más cerca. Era vital ganarle a Unión Española en la fecha siguiente, y en un “oasis” de la campaña simplemente salió todo esa fría tarde playanchina, al punto que nuevamente hubo dos goles de Cellerino y dos goles de Valencia, además de dos tapadas sensacionales de Castellón, quien se comenzaba a afirmar en el arco y daba la razón a todos los que creían en él desde un principio.

Seguían visitas a Talca y al Monumental, en partidos fundamentales para evitar problemas con el descenso, pero el “oasis” de Playa Ancha desapareció rápidamente y como concepto colectivo fueron dos bajísimas presentaciones, con dos derrotas por 1-0, primero por el débil ataque de Rangers y después por la titánica labor de Gabriel Castellón ante Colo Colo, con siete contenciones que lo hicieron ser la figura unánime, pese a ser el día del título 30 de los albos. ¿El fantasma del descenso? Cerca, a cuatro puntos faltando dos fechas.

La penúltima fecha se recibió a Cobresal y nuevamente vino un primer tiempo de espanto, con la visita controlando los tiempos y las llegadas pero encontrando el obstáculo de un Gabriel Castellón cada vez más consolidado en el arco. El segundo tiempo vino con un Cobresal encantado con el cero y retrocediendo sus líneas, permitiendo que con empuje más que otra cosa Wanderers sacara el partido adelante con goles en los últimos 10 minutos de partido, anotados por Méndez y Saldías, goles que daban la tranquilidad y espantaban definitivamente el fantasma del descenso.

En paralelo durante toda la campaña estuvo cerca la liguilla de Copa Sudamericana (es más, hasta el Clásico el equipo estaba en zona de clasificación), y en la fecha final se pudo clasificar, al punto que si entraba ese zurdazo final de Mauricio Prieto rechazado en la línea Patricio Jerez, esos dos puntos le daban la clasificación a Wanderers. Sin embargo, no clasificar es el castigo perfecto a un equipo que en 17 fechas no tuvo línea futbolística, que terminó la campaña del Clausura con un 37,2% de los puntos (superando solo a Ñublense y Rangers) y que tendrá mucho trabajo si quiere mantener la categoría la próxima temporada.

Ahora viene la Copa Chile, en dos semanas más y con plantel en formación pero con la oportunidad de “dar tiraje a la chimenea”. Ojala así sea, para que los chicos de casa sean alternativas reales al plantel base que se formará para la próxima temporada.

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